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Cierre del Expediente #1: Lo que aprendimos de la tregua

Ha sido una semana larga. Aunque, si somos honestos, todas lo son.

Durante estos siete días abrimos el primer expediente del archivo: La Tregua. Revisamos la vida de Martín Santomé, ese hombre gris que escribía su diario para no desaparecer entre los escritorios de su oficina montevideana. Aprendimos que el amor es una pausa, no una salvación. Que la rutina te va limando el alma poco a poco hasta que un día te das cuenta de que ya no sabés quién sos fuera del uniforme corporativo.

También conocimos a Bartleby, el santo patrón de la resistencia pasiva, ese escribiente que simplemente prefirió no hacerlo. Y descubrimos que hay cierta dignidad en negarse, aunque sea en silencio, aunque sea con educación.

Hablamos de que escribir —anotar, registrar, dejar constancia— es la única forma de no volvernos locos. De que la memoria se borra con la rutina y que si no anotás tus días, esos días nunca existieron. Más vale una pálida tinta que una mente brillante, como me decía aquel profesor de Estructura de Datos cuando yo confiaba demasiado en mi cabeza.


LA LECCIÓN DEL ARCHIVO

No podemos renunciar mañana al trabajo. La mayoría de nosotros no puede. Las cuentas están ahí, esperando, y el lunes va a llegar de todas formas. Pero podemos dejar de ser autómatas. Podemos robarle cinco minutos al día para leer algo que nos recuerde que somos más que un número de empleado. Podemos llevar un cuaderno donde anotar el peso de nuestros días. Podemos contestarle al jefe con un "preferiría no hacerlo" aunque sea mental, aunque sea solo para nosotros.

El sistema quiere que seas un mueble. Tu trabajo es recordarle que sos una persona, aunque sea leyendo cinco minutos en el baño, aunque sea escribiendo tres líneas en un cuaderno barato antes de dormir.


EXPEDIENTE #2: LA CIUDAD QUE ENFERMA

Pero la oficina es solo una parte del problema. Porque cuando apagás la computadora y salís a la calle, te espera algo peor: la ciudad.

La próxima semana abrimos un nuevo expediente. Vamos a hablar de El Asco de Horacio Castellanos Moya, y vamos a preguntarnos por qué San Salvador nos enferma. Por qué el ruido, el tráfico, la violencia cotidiana y el calor nos van aplastando igual que la oficina. Por qué esta ciudad te va vaciando aunque no tengas ni siquiera un escritorio donde esconderte.

Descansá hoy. Disfrutá el domingo mientras dura. Mañana volvemos a la trinchera.

[Expediente #1: Cerrado]

¿Querés recibir el próximo expediente en tu correo? La investigación continúa cada semana.

FIN DEL EXPEDIENTE.

EL ARCHIVISTA: ERICK VL

"La única forma de abrir una puerta es ponerla primero en palabras." Analizo sistemas cerrados, silencios heredados y oficinas grises.

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